Laura

El tiempo detenido
fantasmas en tus dedos
el cielo por tu nuca
la tierra mojada
tu aroma de repente
y yo sin conocerte.

Verano en tu piel
la ciudad encantada
la ventana abierta
y yo sin conocerte.

Tus pies pequeños
la luna inmensa
mi soledad tan cansada,
y yo esperando,
a que calle
la última noche
para arrancarte un adiós,
para escucharte un latido
ahogado y blando.

Duermes,
y no lo sabes,
pero tienes
pies de selenita,
ojos de cuervo
y corazón de fantasma.
Nadie,
ni siquiera la luna,
tiene la sangre tan lejana.

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