Arritmia

Perder el ritmo
ceder a la espesura
de otra primavera usurpada
antes siquiera de empezar
a drenarme las esencias
es el ocaso
de una forma de querer
que ya se pierde
a la búsqueda aplazada
de tu encuentro
hasta que sin querer,
ahora lo sé,
la juventud se fue
y ya no quiero saber dónde volver
ni puedo querer como te quise.

No sé qué buscaba,
quizás otra brisa pasajera
en la repisa de unos labios,
el parpadeo de una lumbre
prendida en tu rescoldo,
el retornelo de unos ojos
repitiéndome tu nombre,
pero hoy
he percibido que
el jazmín fue transitado
por la estulticia ya acabada
y la edad desterrada
a la razón construida de los años.
Pierdo,
del todo
y por vez primera
una manera de querer
que no renace
en las bocas manchadas
de los otros
en las terrazas repletas de este abril
que ya es ajeno.

Esta primavera señala
una primera forma de morir
y sus signos
ya no simbolizan
el renacido
deseo del recuerdo
encabalgándose al presente.
Algo escapó
por la balconada del olvido
y cayó pegándose a tus pasos,
aún no sé qué fue,
pero nunca me lo quisiste devolver
y este juego agotador pudo durar
hasta esta tarde de un abril
desconocido,
en la que los años
dieron caza
por fin
a tu fuga y
mi esperanza.

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