lombrices

tengo lombrices hundidas
entre la carne y la arena
pequeños hoyos
nidos y orificios
sembrándome de larvas
y agujerándome por dentro.
estas lombrices blancas
escarban por dentro
y vacían,
y buscan.

aparecen cuando hay
baja exposición,
no hay cura,
pero esté tranquilo- me dice el doctor-
se trata de una muerte muy lenta
tardarían
unos doscientos años
cualquier otra llegará antes.

pero las he visto,
filamentos dentudos
delgados e insaciables
desbordando las arterias
confundiéndose con ellas
bebiéndose mi sangre
susurran y oscilan
una lengua muy extraña
hablan de sus cosas
capilares cuerpo abajo
de mi cuerpo nutrido
del hambre y de los tiempos
de carótidas ventadas
de vasos y hemorragias
de atajos y tristeza
de pulso y recorridos
de mi sangre tan oscura.
he cedido a su lucha
me han erigido un altar
destrozado el hígado
y la córnea
bebido el vaho de mis pupilas
comido la lengua
talado los dientes
y envuelto el corazón
que las bombea.

me culparon de su desgracia
de no encontrar una salida
y escarbaron
tanto
tan desesperadamente
sedientas
locas
ansiosas
ciegas

que te encontraron

sobre la cubierta
un esqueleto roído
una bandera rota
cabellera, sal y algas
un mástil partido en la cubierta.

dudaron si devorarte o besarte
aullar o lamer
vaciar de voz al verbo
sangre o fregadero.

cuando el mar rompía
a pedradas las pupilas
y la sed era insaciable
me negaste una palabra
donde ahogarnos.

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