Arácnidos

he soñado con arañas
y ahora
de repente
con mis muertos
no sé qué quieren decirle a mi mirada
ni traerle qué visión delirante de difuntos
pero no quiero perderme en aquello que señalan
y que agota el horizonte del mañana,
son mis muertos en la antesala de su muerte
en la última decadencia de su aliento
seniles, moribundos, consumidos
amarillos, titubeantes
perdidos
flacos
y solos
no sé por qué aparecen así
espantajos descarnados
simulando en cuencas huecas
sus rutinas extinguidas de vivientes
como si estuvieran aún sobreviviéndose
en redobles repetidos y reflejos
esperando retomarse la existencia

¿quieren mostrarme lo que costará todo?
¿echarme en cara el pellejo de la vida?
¿la absurdidad del recorrido?
¿por qué no me retoman mejor en su cariño?
¿por qué ya no me animan como hacían
a seguir bebiendo de la vida
a atragantarme en sus mareas
a perseguir otros amores
como si fueran todos el primero?
¿por qué no dais descanso
e insufláis algo de vuestra hambre de difuntos
a esta vida opuesta en rampa
que me descuenta siempre de vosotros?
dadme una tregua
¿tan negra será la nada?
¿tan trágico existir?
¿es eso lo que queréis que sepa
cortándome las noches
en laminas de angustia?
¿queréis acaso anticiparme
la apatía yerma de lo inerte?
¿es esa la manera muerta que tenéis de requererme?

no podéis reprocharme cada noche
más de lo que yo lo hago
no haber estado allí
cuando solos y ciegos
me buscabais las manos y la voz
para marcharos

tampoco entiendo por qué tres noches antes
os preceden las arañas en mis sueños
quizás os delataron
con su avance siniestro y retornado
la fragilidad nocturna de mi culpa
no entiendo por qué esta geografía no os detiene
si ya ni siquiera reconoceríais
mi proyectada carne decaída
ni sentís sus probables deshojados,
la concreción del tiempo me ha cerrado
en otro adulto anónimo
y sin más,
sois el eco que repela la consciencia
de lo que ya no compartimos
de lo que fuera que os llevasteis
apagando mis preguntas

abandonarme a este lado de la vida
gritarme cada noche vuestros nombres
es aún peor que lo que os hice
no quiero vuestros últimos momentos
no enviéis más arañas a mis sueños
o llevadme con vosotros
con aquel aliento nuestro
relleno de sentidos
a su cristal abierto y por tocar
quiero retomar en vuestras almas
todo aquel futuro de manos y mejillas
como antes de saber que estabais muertos.

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