Urdimbres

Por entre los rostros
de esta blanda rueca de la vida
que cede y se desteje
se ha colado
un tacto que retorna
y un perfume que acompaña
la palabra callada de su urdimbre
y
es
siempre
de todos ellos
su mismo hilar cambiante
el gesto de unas manos
en tu bucle,
son
esos ojos encendidos
de hilanderas
a la vida deseante
que reclaman
las imaginadas formas
ya sin cuerpo
de tu ausencia.

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