Receta al horno

No pegar ojo
no dormir
encontrar el caudal abierto
al cierre de la noche
escuchar al ralente del verano
la ceniza irrespirable
de tus llamas
los grillos de la piel
y sus ahogos.
Por lo visto hay que tratar
una vez más
de cocinarte:
sobre la sartén
un puñado de cáscaras rotas
la juntura de los huesos y del seso
fotos y tickets de viajes
el cartílago de la carne batiéndose en tu molde
hueco,
tus ojos
de lago,
también tu sonrisa,
por supuesto,
sudar
despacio
la noche tropical de tu vacío
y encender el horno
a 250 grados
de agotamiento,
sazonarlo todo con un puñado
de sal y de te quieros
colina abajo y en vigilia
al raso del cielo horizontado
y esperar a que gratines
antes del amanecer
con el temporizador
roto
y la espalda entresudada
en otro agosto.

El reloj de la cocina
está dando
las cuatro de la madrugada.

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