Materia de examen

…Cinco formas estrictas
de trazar los desencuentros
o encontrar otras materias
de lo soñado,
esto será materia de examen
entra todo, tomen nota:
depositar una cuchara fría,
helada,
en la nuca de la persona amada
real e imaginaria
mientras duerme,
ensamblar las piezas
de un cuerpo troceado
un pollo
un gato
un conejo
llevarlo a la putrefacción
animado
con un mecanismo de relojería
sobre un soporte de madera
de 3×2,
recortar con tijeras de escuela
de puntas redondeadas
de mural de ciencias naturales,
el horizonte de un amanecer
o atardecer
y si la tristeza así lo exige
roben para ello material escolar
de niños en activo,
repitan su nombre
hasta perderse
y desanclarse
del sentido,
se exige la caída,
el peligro del no retorno
y la disolución ante el espejo.

Para ello se recomienda
una dieta estricta
y disfuncional
nada práctica,
ampliar
cualquier desubicación
inesperada
es una opción extra,
para subir nota
creen una construcción,
un castillo
de azucareros rellenos de sal
y especias de naipes picantes
como guindillas,
en suma,
bombardeen la cordura
lo práctico, lo amañado
lo delirantemente convenido,
sazonen
alteraciones al azar
en lo cotidiano
no siga la línea de puntos
no rasque y gane
no pruebe su suerte
no se saque carnets
ni acepte vales de descuento.

Eso es todo,
mañana traigan papel y boli plateados
el examen será a las diez
escribirán en el aire
a la altura de sus ojos,
traigan lo que puedan de ustedes,
no se admiten alumnos
ni calificaciones,
no habrá álgebra
ni parentescos.
Buena suerte.

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El castillo colmena

Doce puertas
en el castillo colmena
alzándose
solemne y derruido
en la cima desgarbada
de este monte.
Todavía queda algo
de su magia maldita
en esta tierra
y aún se percibe
su insaciable hambre
de tristezas
en las noches deslunadas
que despegan
las almas yacentes
de la tierra.

El castillo colmena
de las doce
puertas
es ya muy viejo
y dibuja ahora su fachada
dejando entrever la antesala
sin suelo de sus tiempos.

La habitación primera
absorbió a un niño
que enloqueció años después
al recordarla,
otra
dejó pasar
una alimaña
que bebió
los fetos
de mujeres
hasta ahogarlas,
otra mostró algo
innominable que dejó
a tu dios temblando
lejos de la angustia
de los hombres.

Esa que ves ahí,
la que aún tiene
un pedazo de puerta
rota
en su bisagras
era la favorita de la vieja,
de su viga
se ahorcaron
dos personas
con el mismo vestido
y misma pena
que volvieron después
desde la tumba
con la sonrisa
amplia y dentada
con los ojos fijos
muy abiertos
para habitar
un tiempo
de silencio
entre nosotros.

Doce huecos tiene
ahora por puertas
el castillo colmena
que se alza solemne
y derruido
en la cima desgarbada
de este monte,
yo
te hablaré de todas ellas
cuando vuelvas
por una de sus puertas
a esta tierra.

Mira la luna
como calla
cuando rebasa
su grandísima muralla.