Despiece

Me he despertado con un par de mensajes en mi cuenta de Wallapop, duermo mal y poco, pensaba que había sido un entresueño, pero no, efectivamente, una parte de mí puso ayer en venta fragmentos rotos y usados de mi cuerpo mientras creía dormir en la única hora en que creí haber dormido esta semana.

Cabeza: motor de arranque defectuoso, insomne, delirante.
Corazón: desacompasado, introspectivo, sin apenas uso, siempre en garaje de esperanzas.
Manos: inquietas, lentas, de dedos deseantes.
Ojos: cansados de no verte, marrones oscuros casi negros con tendencia a ver fantasmas.

Sueltos 20 euros cada uno.
En pack, 60.
No negociables.

Miento,
sí, negociable,
urge venta.

Desde los ojos de un futuro

No sé por qué
pero ahora,
los recuerdos
ya no tienen prisa
y detienen
su paso ante mis ojos
y dejan allí
sus perlas rodantes
de cristal opiáceo
que se desprenden
con una intensidad
desconocida,
hunden
sus blandas gotas nacaradas
sobre mi corazón vigilante,
ahora un rostro
que susurra,
ahora una imagen
que se revuelve
y de alguna forma se queda,
pasa sin avisar hasta el salón
y ahí,
como un lento relámpago,
muestra
su flagrante nitidez
su momento ya perdido
su cuerpo que tiembla
de fantasma y carne leve
volteado al otro lado de los ojos.

¿Duerme alguna vez acaso
la mirada?
esos rostros
que
descansan
plácidos
ausentes de su ausencia
y de su luz en la memoria
se muestran
como si no tuvieran duda
y me hablan en presente
sobre un tiempo
que no sabe situarse
y se confunde
con la misma seguridad de aquel instante.

¿Dónde miran
los ojos
cuando miran hacia dentro?
Las varices de las piernas
de mi abuela,
mi madre dormida en el sofá
en un verano
una tarde de domingo,
o aquel amor,
abriéndome la puerta,
sus enormes ojos
oscuros
pidiéndome
de repente
en plena calle
que la quiera.

Y
como entonces
tiemblo,
no sé qué hacer
con todo ello,
no sé qué decirles,
y callo,
no les digo
que siempre vi
su ausencia
desde estos ojos del futuro.

Suelos

¿Has visto alguna vez
abrirse el suelo
bajo tus pies?
la raíz desierta
el ojo inmóvil
el precipicio desgarrado
trepando hasta la nuca.
Todo abre
y engulle
y devora bocabajo
las escamas del alma
los pasos que dejaste
en la rutina y el pasillo
de un piso de alquiler.
El tiempo ha desarmado
tu sombra y mi razón
las vigilias se suceden
amarradas y ciegas
a golpes de carne
y soledad.
¿Qué fue de ti?
¿Cómo será ahora
tu corazón manchado
sobre esos pies
tan pequeños?

Manos

las manos se han paralizado
se niegan a escribir
y las comprendo
he probado a entintarlas
a bañarlas en agua hirviendo
con cucharadas de sal
a reconocerlas como propias
susurrándoles las carnes
que quiero recorrer
pero mis manos
sin previo aviso y por fin
se han detenido.

estas manos ya no quieren escribir
agotadas de su dueño y su habitaje
de la ansiedad descarnada y mediocre
de sus versos y borrones
que cruzan en vela noches consumidas
sin poder rescatar nada.

estas manos quieren detenerse
arrastrar al cuerpo con ellas
hasta llegar al corazón
enfundar el alma al guante
el recuerdo a la esperanza
y obrar hacia adelante.

estás manos piden carne
tus pechos y delirios
enjuagarse en tus arterias
abriéndote las piernas.

estas manos quieren labrarse el futuro
y el dolor silvestre de tu campo
sumergiéndose en el presente de tu goce
estas manos solo sienten no tocarte
más allá de sus sentidos
no inundar la llama turbia de tu herida
alumbrándote por dentro.

estas manos quieren chapotear en tu humedad
acariciarte con fuerza
ser enjambre al despertar de tus visiones
quieren ser las firmes plumas de tu fuga
oleaje constante e inquieto
que ni se cansa ni se agota.

estas manos cansadas de escribirte
y no tocarte se han paralizado
espero verte pronto y
enfundar tu deseo entre sus dedos
razonar tu fisicidad
cobijarte del hastío
exprimir el tiempo en tus fisuras
madrugarte a las seis de la mañana
deshacerte ese hueco breve donde sueñas
entre el cabello y la nuca cuando duermes.

estas manos cansadas de escribirte
y no tocarte
se han paralizado
al borde de la funda de tu adiós
no saben de tu cercana lejanía
culpan de ella a las palabras y a las teclas
a la angustia desconocida de tus labios.

las manos se han paralizado
no quieren tu nombre
se niegan a escribir
quieren tocar tu fantasía
y las comprendo.