Del pulso

De la humedad de tu cueva
de la diáspora viva de tus ojos
también de tus labios y raíces
del sostén extraño del espejo
de la imagen
y el reflejo

De tu falta
y de tu pelo
de tus manos
y enredaderas
de las cinco de la tarde
azulejos y herrumbre
cuando duermes
besos
y paredes blancas de verano

De aquello que no sabes
y me cuentas
de lo que callas
y te guardas
de tu sueño
de tus piernas
de tu fuego
abierto al tacto
del deseo que no cubres
con tu nombre

De la llegada
de tu cuerpo
justo ahora
que sucedes.

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Huida

Quisiera que sepas
desde aquí
y
de alguna forma
que me encantaría raptarte
de la realidad del mundo
y de las cosas
para descorcharte sin planos
al deseo
y que me encontraras
sosteniendo
tu cuerpo
a tu regreso.

Yo quisiera ver,
piel a piel,
como entrechocas
y te huyes
muy lejos
de tu nombre
y de mis brazos.