Pizarra

Pizarra rota
rasgadura abierta
al cielo
horizonte vertical
y arriba
de un cristal
de ansiedad
y negro mate.

Pienso en tus ojos
trazados
de temblor y tiza líquida,
pienso
en tu eco
sobre la pizarra negra
y rota
de los cielos,
eres
tormenta y luz
de puro nervio,
posibilidad al tacto
que se asoma
entre la duda y la mirada
de tu pasaje incendiario.

Resistencia

No.
El hombre es otra cosa,
el resto es invención neoliberal
y su discurso
nos matará
si no reconocemos su renuncia.

Las palabras señalan la vigilia,
esa falta que roe
la rabia y el retorno
del abismo
que sacude y come la razón,
esa que
asomada cuando duermes
destroza los dientes
y no puede ser articulada,
esa que tú sientes
y yo siento
y de la que no se puede hablar,
es ella
y no el tiempo
la que devora el amor
la que aleja los días y los rostros
acercándonos ingrávida la muerte,
es la que abre la puerta jadeante
a la locura,
la que desahucia mata y separa
la que a veces
llamas dolor
y otras nostalgia
la que atenaza al cuerpo de memoria
la que ahoga el corazón incontenible
la que cede en otro adiós
cambiante, reencontrada,
la que impulsa a vivir
y a desbordarse en la ansiedad
de diluirse en otro,
en su angustia
que te llama
y te pronuncia
pero que ni se sabe ni conoce,
es el imposible,
es su furia,
esa que el capitalismo
no conoce pero devora
para traernos consigo el placer
de su contrario deglutido:
consumo virtual
amores líquidos
obsolescencia tecnológica
austeridad y economía
ansiolíticos de pago.
Puedes creértelo
pero no estamos ahí,
así que,
escúchate antes de escupirme
conclusiones a la boca
asústate un poco,
ante este holocausto consentido
y acércate, al menos,
a la vergüenza inteligente de la duda.