Del pulso

De la humedad de tu cueva
de la diáspora viva de tus ojos
también de tus labios y raíces
del sostén extraño del espejo
de la imagen
y el reflejo

De tu falta
y de tu pelo
de tus manos
y enredaderas
de las cinco de la tarde
azulejos y herrumbre
cuando duermes
besos
y paredes blancas de verano

De aquello que no sabes
y me cuentas
de lo que callas
y te guardas
de tu sueño
de tus piernas
de tu fuego
abierto al tacto
del deseo que no cubres
con tu nombre

De la llegada
de tu cuerpo
justo ahora
que sucedes.

Como un sol

Me llaman las voces
sus fósiles
el cielo, la tierra y los gusanos
algunos troqueles de la muerte
su tente, su mecano abierto
su promesa

me llaman
y quiero irme con ellos
descomponer en cualquier parte
este envase atravesado
vaciarlo todo
resecar la sangre
disolver la carne en la mirada
y que le nazcan gusanos que la besen
en los brazos profundos de la tierra,
yo quiero
que el sueño inflame y pudra la consciencia
sobre el accidente que la trajo
y que se abran mis vísceras en flor
a la humedad de las semillas
y al vaho naciente del estiércol

quiero irme,
depositar la identidad
sobre el tiempo proyectado
devolver el nombre
como si no se hubiese pronunciado
y rebasar lo ilimitado
abierto
como un sol
desde dentro
de la angustia.

Esculturas

Quiero decirte en presente
cómo fue
cuando nos alcanzamos
la experiencia del alcanzarte,
porque el contacto hunde el espacio
y fija en él los cuerpos
que habitamos.

Hoy encontré algo
que escribí entonces
acerca de nosotros:

“la ciudad se retuerce
y tú tan cerca,
el espacio se hunde y cede
las imágenes se nos caen y
acumulan de nitrato blando,
nos sostenemos
como podemos
en la efímera emulsión de nuestros ojos”

Ahora que tu deseo
ha cambiado de carencias
y el corazón se te agazapa
a esta sucesión continua de presentes
quizás puedas sentir que lo que hiere
es la viveza pulsional de nuestras faltas,
nosotros
que hemos renunciado a vernos
estamos esculpidos
como fuimos,
que nadie te diga lo contrario
puede que se haya escindido el decorado
pero hacemos el mundo
llenando de presencias
las ausencias
cada día y hasta nunca
carne a carne
palmo a palmo
boca a boca
nombre a nombre.

Llamadas

no siempre soy honesto
y me digo: deberías dejar
de dar vueltas en círculo
no eres capaz de tocar
nada importante
ni siquiera de lejos,
hablas y huyes siempre de lo mismo
ni siquiera quieres ni sabes tu deseo
¿es posible
vagar sin él por el tiempo construido
y ordenar su falacia narrativa
entre el cuaderno de piel y
su fantasma?

es imposible que me constituya
o escriba algo alguna vez que nos alcance
porque, lo confieso,
siempre me fue horrible y doloroso
escuchar mi nombre en otra voz
ese reclamo concreto y dirigido
apelando siempre a lo cabal
para reconstruirnos de nuevo
en lo esperado,
el nombre fija y resucita
anestesia y también mata
entre la mirada del otro y nuestra nada

tiemblo al escucharte
no estoy
en el nombre que me nombra
y busco el sinsentido de los muertos
repitiendo a oscuras
un pasado que encadene
esas letras seguidas que me dieron

por eso siempre me fue duro querer
por eso hice tanto daño
esa gran mentira
del nombre
ese vertedero corto y profundo
sopesando una unidad inexistente
enmudeciendo a hierro lo imposible.

siempre he odiado que me llamen
prefiero la esquizofrenia y sus susurros
que no saben ni prometen lo que dicen
creo de verdad
que las voces matan
con su reclamo cerrado a lo probable
impidiendo ceder a lo sublime

mi voz también
vierte la sal de lo absoluto
y proyecta inevitable esos rasguños
he visto esa mirada ciega en una herida
de quién busca detenido que lo nombren
esos ojos en caída libre hacia la nada
ese amor huérfano
y bajo la boca y la frente
el profundo desgarro de la muerte
su venero desbocado ante el abismo
por eso a veces no te miro
por eso solo pronuncio a mis amantes
por eso te engaño
por eso me duele tanto
llamarte por tu nombre.