Despiece

Me he despertado con un par de mensajes en mi cuenta de Wallapop, duermo mal y poco, pensaba que había sido un entresueño, pero no, efectivamente, una parte de mí puso ayer en venta fragmentos rotos y usados de mi cuerpo mientras creía dormir en la única hora en que creí haber dormido esta semana.

Cabeza: motor de arranque defectuoso, insomne, delirante.
Corazón: desacompasado, introspectivo, sin apenas uso, siempre en garaje de esperanzas.
Manos: inquietas, lentas, de dedos deseantes.
Ojos: cansados de no verte, marrones oscuros casi negros con tendencia a ver fantasmas.

Sueltos 20 euros cada uno.
En pack, 60.
No negociables.

Miento,
sí, negociable,
urge venta.

Obsesión

¿Cómo no obsesionarme contigo?
si la juventud se ha ido
y sé que no me amas,
si sé que ya no existes
y me ofreces en tu cercana lejanía
un borrador infinito de probables
una ansiedad de futuros
que desvelan lo real desde tu nuca
oscilando en tu flequillo
y en la delgada palidez de tu cintura.

Dime,
¿cómo no obsesionarme contigo?
si renuncié a la realidad
que no conmueve
y solo me sé ser
a través de la mirada
y de la luz,
si no soy yo
cuando soy
el que te mira
y espera que le mires
para sostenerse
en lo que tejes
cuando
al fin
por un instante
tus ojos vuelven
de allí donde estés
para mirarme.

Desprendida

Miré
la superficie
descarnada de la luna
y el velo cayó
sobre
la noche de verano

y entendí que
lo que tenías dentro
era un pedazo de luna
separado del mundo
y de las cosas
que ardía
con su luz líquida y perdida
proyectándose en tus ojos.

Todo esto
lo descubrí hoy
y sé,
que aún lejos,
lo sentiste
y que quizás nos tocamos
otra vez
con la forma de una sacudida
de una inquietud
y una tristeza
o de un giro
fugaz
que no se ciñó a nada,
un corte limpio
de aire de verano,
un suspiro
callado en el rigor
de lo que es ahora
tu rutina.

Pero
¿quién sabe?
quizás
fijaste
en ese momento
también y sin querer
tus ojos en la luna
como si se hubiera posado
una boca
a medio hablar
sobre tus labios

la luna como estandarte y madre
te reclama
y en tus ojos se prenden las llamadas
de su eclipse
y tu batir de alas heridas
todavía duda
del cuerpo de su fuga,
dos luciérnagas negras sobre
el bosque nevado
de la vida.

Fuiste,
sé que aún eres,
estés donde estés
y aun descontenta
y devorada
un trozo desprendido de la luna
que se sueña
y oculta
en la carne viviente
de tu fuga.

Fantasmas de Lodz

Cómo se iban tus ojos
y tras los tuyos los míos
por las calles de Lodz,
parecías ver algo
que yo no veía
pasajes y luces amarillas
hielo seco del este
y diciembre escondido
en la cama y en tu piel

no nevó
¿te acuerdas?
no nevó

la noche tocaba a tientas
nuestro vaho en la ventana
y tú dormías
como duermen los muertos
el cuerpo vacío
cuando pasa el amor

el tiempo tocó tu voz
tembló en los labios
y la juventud se me quedó,
hoy lo sé,
en tu cuerpo caliente
por las calles de Lodz

¿te acuerdas?
aún me pregunto
si te acuerdas,
un poco,
si eres capaz de pronunciarnos
si puedes vernos juntos
diez años después
por las calles de Lodz

cómo se iban tus ojos
por las calles de Lodz,
parecías ver algo
y no nevó.